Tres espacios, tres formas de vivir la cocina de Etxanobe.
Un mismo cuidado, una misma mirada hacia el detalle.

Un espacio luminoso y sereno donde cada detalle invita a disfrutar sin prisa.
La madera, los tonos cálidos y el juego de luces crean una atmósfera equilibrada, elegante y cercana.
Doce mesas cuidadosamente dispuestas para acoger hasta 50 comensales en un ambiente que combina el confort con la discreción.
Aquí la gastronomía se convierte en una conversación tranquila entre el plato, la luz y la compañía.

Abierta al cielo y al entorno urbano, nuestra terraza ofrece una experiencia diferente: el mismo cuidado en la mesa, pero con la calma de la luz natural y las vistas.
Con ocho mesas y capacidad para 30 personas, es el lugar perfecto para quienes disfrutan de la brisa y del ritmo pausado de la ciudad desde las alturas.





Un espacio singular junto a la cocina, con una mesa para seis personas, donde podrás sentir de cerca la precisión y el arte del equipo de cocina.
El sonido del fuego, los aromas y la conversación con los cocineros convierten la experiencia en algo íntimo, casi teatral.
Una invitación a ver y saborear la creatividad en su origen.


